Junio 26, 2009

Mimo

Michael Jackson y Marcel Marceau/ Fotos: NYT | Publicado el 26/06/2009

- ¿Cómo no me va a dar un poco de pena que se haya muerto Michael Jackson?

- No tendrías por qué, no eras fan ni nada.

- Pero me gustaba su trabajo.

- Como a todos un poco, el tipo tenía talento.

- Lo que pasa es que ya era un personaje tan masivo, tan del público, que de alguna manera llegué a pensar que era inmortal.

- ¿Inmortal? ¿Lo dices por la supuesta cámara hiperbárica en que dormía?

- No, no, lo digo porque ya era un personaje de esos con mayúscula. Piensa: el viejo pascuero o el ratón pérez no se mueren, son infinitos. No tenía permiso para morirse, igual que ellos, ¿me entiendes?

- Yo creo que no está muerto.

- Bah, el típico mito de la gran estrella…

- Si sé, lo mismo que Elvis. Pero yo creo que esta vez es verdad, es sólo para crear alboroto mediático. Él estaba muy retirado y esta es su vuelta.

- Lo que pasa es que tú también piensas, inconscientemente, que es inmortal. Esa es tu respuesta: Michael Jackson no tiene permiso para morirse, luego, Michael Jackson no está muerto, anda de parranda.

Junio 25, 2009

Cuenta regresiva

Título original: Knowing/ Estados Unidos, 2009/ 115 minutos/ Mayores de 14/ Director: Alex Proyas/ Actores: Nicolas Cage, Rose Byrne, Ben Mendelsohn.

Partimos en 1959: un grupo de estudiantes pintan dibujos sobre el tema “cómo me imagino el futuro” para ser depositados en una cápsula del tiempo. Una de las estudiantes, una misteriosa niña estilo El Aro, pero un poco más agradable estéticamente, llena frenéticamente su papel con una infinidad de números. 50 años después, sí, el 2009, se realiza una ceremonia en donde se abre esta cápsula y se entrega un dibujo del pasado a cada niño: la hoja con números llega a las manos de Caleb Mylas, hijo de un profesor Ted Mylas (Cage), quien ayudará a descifrar el misterio.
Inevitablemente, cuando veo una película mala me pregunto cómo diablos, en los primeros pasos de querer hacer una cinta de esta especie, un tipo logró presentar la idea de tal historia de una manera atractiva y seria y, aún peor, cómo un productor dijo en el pitching: ok qué increíble, listo, no se hable más, esto me parece una idea genial, se hace. Me pasó esto con Cuenta Regresiva y con la ya comentada Siete Almas. Salí del cine de mal humor, pensando en el derroche de dinero resuelto por un mal equipo y, sobre todo, pensando en la escabrosidad que le entregan a los espectadores como si fuéramos todos unos primates tiernecitos.
Está bien, yo sabía que al entrar al cine estaba disponiéndome a ver una película de ciencia ficción y acepté el reto. Tenía buenas expectativas, lo prometo, cien por ciento motivada. Sin embargo, no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta que toda ficción tiene sus reglas propias y Cuenta Regresiva rompe todas las que ha planteado justo antes del descenlace. De más está decir que los personajes héroes de las películas de ciencia ficción se están repitiendo descaradamente: hay dos posibilidades, para ganarse el título de mártir basta ser profesor o doctor. Ojalá la realidad fuera igual de fácil. Bien, hablaba de las reglas. El protagonista, Ted Mylas, comienza a descifrar el famoso papel y se da cuenta que en él están escritas, en orden, las fechas de diversas tragedias que ya han sucedido (obvio, no podía faltar entre ellas el 11 de septiembre) y eso hace que el espectador se sienta motivado a seguir resolviendo el acertijo. Hay suspenso, tensión, está todo bien hasta el momento. Se nota también que Ted tiene un problema sin resolver con su padre, el que es pastor protestante. Entendemos, entonces, que habiéndosenos mencionado antes de que el protagonista tenía una especie de crisis al pensar que la creación, el mundo y sus circunstancias eran puro azar, algún papel importante tendrá su progenitor, algo le podrá enseñar. Pero no. Luego comienza el sincretismo religioso y evitaré seguir contando el final, aunque sí diré que en general hay que intentar enviar un mensaje simple al espectador. Si queremos que él vea un pollo con papas fritas, entonces démosle tal cosa y no una cazuela. Porque cuando una película ciencia ficción pasa a ser new age, entonces es cualquier cosa. Mejor hubieran hecho una canción o escrito un poema en vez de haber agotado tantos esfuerzos realizando una película. Ideas católicas, mezcladas con protestantismo, masonería, new age, es lo que se puede ver en esta cinta. Se mezcla todo y al final no se da ninguna respuesta. Solucionan la trama con lo que los griegos llamaban el Deus ex machina, por ejemplo que un dios bajara del Olimpo para rescatar a un héroe o que en el último segundo de la tragedia llegara un dragón alado y se llevara volando a la hechicera metida en problemas, un remedio artificial usado como último recurso para explicar una historia que hasta la mitad de la película parecía buena, pero que se les hizo cuesta arriba a los gestores por tener una trama demasiado compleja que los entrampó.
Sinceramente, creo que esto de la crisis tiene realmente con la moral baja a los norteamericanos. Al menos eso es lo que he visto en sus películas de cine popular. Siete Almas y Cuenta Regresiva son una muestra de ello. Ambas tienen un final altamente depresivo que se ve intenta ser esperanzador. Algo está haciendo cortocircuito en esas cabezas creadoras, algo, y en una de esas se da un apagón mayor y quedamos todos chiflados. Al final, ¿podrá bajar alguien del Olimpo para componernos de nuevo?

Junio 25, 2009

Castor a la vista

© Public Domain

© Public Domain

Fue así como un día se enfrentó cara a cara con la temida página en blanco. La miró de reojo, como si no quisiera nada con ella, rondó a su alrededor vitrineando tiendas imaginarias y luego, cuando la inmaculada se hubo olvidado de la presencia de la extraña, la mujer le hincó el diente con rabia, como echándole la culpa por todo el tiempo en que no había sido capaz de escribir. “Te voy a agotar, te voy a dejar sin una gota de vida”, juró.

Junio 23, 2009

Lo que esperamos de Tim Burton

Walt Disney Pictures

Walt Disney Pictures

Hoy se han liberado las primeras imágenes de Alice in Wonderland del  carismático Tim Burton y son sorprendentes, sin duda: nos llenan de esperanzas. Coincidencia o no, la semana pasada pude compartir con un grupo de amigos la lectura comentada de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas del sacerdote anglicano Lewis Carroll. Ninguno de los que integrábamos el grupo daba cátedra sobre el tema, muy por el contrario, tuvimos la suerte de poder hablar desde nuestros distintos ámbitos y experiencias, mientras Lewis Carroll se reía en silencio desde su rincón. Lo cierto es que esta obra es compleja, en un primer acercamiento uno no entiende bien por qué es una obra que está pensada para niños y cómo es que el autor la habría gestado contándole historias a unas niñas una tarde de calor. Fuera de las muchas malas lenguas de pobres fuentes que se puedan referir al británico, es una narración complicada, pero es una historia notable, buena y rescatable.

Una de las cosas fuera de lo común que tiene para la época en que fue escrita es que narrativamente es bastante cinematográfica: carece de explicaciones y se encarga más bien de las acciones, pasan y pasan cosas, mientras nosotros nos preguntamos si se trata de un sueño, de un mundo posible, de un espacio paralelo en el cual no rigen nuestras leyes o qué. Hay que pensar que nosotros, jóvenes o adultos, ya estamos con esos lentes un poco sucios que van de la mano con lo que es crecer y la pérdida de la inocencia. Aunque sabemos todavía que existe el juego y que, gracias a Dios, no todo tiene explicación, que hay que abandonarse y confiar. Nonsense o no, hay algo dentro de Alicia, que no sabemos si más bien era una moraleja para la niña o para el mismo Carroll. Pues bien, Tim Burton quiso hacerse cargo de esta tarea y le concedió a Lewis Carroll el entrar en su juego y atreverse a contar su verdad sobre la historia.

Queda esperar que nuestra especie de fe despositada en Tim Burton no sea en vano.

Junio 18, 2009

Up: sin duda, no hay lugar como el hogar.

Guión y dirección: Pete Docter y Bob Peterson/ Música: Michael Giacchino/ Producción de Pixar presentada por Disney en versión original subtitulada o doblada al castellano/ 96 minutos/ Apta para todo público.

No es coincidencia  que en el 70 aniversario de El Mago de Oz se estrene Up, una película que habla sobre el valor de encontrar el espacio que nos corresponde sobre la tierra. Disney y Pixar no se viene con pequeñeces: a juzgar por mi disfrute de un par de sus creaciones, he llegado a pensar que sólo se  dedican a retratar personajes dignos de clásicos, que perduran en el tiempo y se quedarán por siempre en nuestra memoria como referente de grandes héroes. Esta vez, la unión de estas dos magnas compañías nos regala -envuelta en papel de lujo- una historia llamada Up, un cuento que hace alusión a muchas otras obras que podemos haber visto, como El castillo ambulante de Hayao Miyazaki, pero que resalta por sí mismo con una fuerza admirable.
Pete Doctor, director de  Monsters Inc.  y coguionista de la saga de  Toy Story  y de la memorable Wall-E, nos concede la historia sobre Carl Fredricksen, un anciano viudo y hosco de 78 años, y sobre el niño que se convertirá en su compañero de aventuras, Russell, un boy scout rechoncho de ocho años. Sin duda que Up no se entiende dejando de lado el prefacio que antecede a la aventura: la narración que de manera breve y limpia nos ilustra la infancia de Carl y el encuentro con una pequeña y despeinada amiga que luego se convertirá en su esposa, Ellie. Esta micro historia nos sensibiliza el cuerpo, poniéndonos ansiosos por ver a Carl bendito por algún buen pasar en su vejez, para así contrarrestar el dolor de haber perdido a su compañera del alma.
Comienza el viaje. Carl está motivado por hacerle un homenaje a su esposa fallecida, haciendo volar su casa con miles de globos, para así poder llegar a un lugar al que ella siempre ansió ir. Arriba de esa casa ya se nos ensalza el alma que remata con los paisajes que fueron tomados de locaciones reales de Venezuela, Brasil y Guyana. En medio de este “ensueño”, el hogar de Fredricksen será nuestro punto de referencia durante toda la obra, y de hecho él lo cuida como si se le fuera la vida en ello, reparando siempre en un retrato que tiene de Ellie. Cuando entra en escena Charles Muntz, viejo, mítico y despiadado explorador al que Carl admiraba, vemos cómo la casa comienza a estar en peligro, hasta ya la perdemos y sentimos un crac en nuestro corazón; sin embargo, la historia va más allá. No se queda en la pérdida o no de una vivienda, se trata de que Carl y su pequeño acompañante aprendan a encontrar (¿o a volver?) a dónde pertenecen y que así encuentren su residencia. De este modo, reflexionamos que la CASA no es un lugar físico, es un sitio en donde uno debe estar, el lugar y espacio al que uno pertenece en un momento indicado. Claro, el hogar que tenían Carl y Ellie tuvo su necesaria vida y sentido cuando estaban casados, todos esos años de proyectos, alegrías y penas juntos; ahora que ella ha partido urge que Carl siga viviendo, no vegetando, es elemental que se abra a las oportunidades y a las compañías que le regala la vida, es importante que, como le escribe la misma Ellie, vaya por más. Up es la historia de cómo el anciano Carl Fredricksen descubre su camino de vuelta a casa. Ver Up es reflexionar sobre lo alto, sobre valores universales, sobre lo que se nos olvida. Ver Up es gozar y recordar aquello de lo que estábamos seguros cuando éramos niños. Ver Up es doblar las rodillas ante la nostalgia, ante el amor sin apellidos, ante el juego sin trabas.

Junio 13, 2009

Semblanza del héroe anónimo

Cuando vemos conscientemente Héroe de Zhang Yimou nos parece una estructura dramática que se desarrolla en torno a un héroe trágico y que parece bastante a lo que comúnmente conocemos como la tragedia helena. ¿Por qué? Seguramente porque desde un principio se nos presenta al protagonista, un tal “Sin nombre”. Coincidentemente la primera novela de viajes conocida por la humanidad nos habla de un héroe que se presenta por el nombre de “Nadie”. Se trata de ni más ni menos que el más astuto de los hombres, Ulises, el de aladas palabras. Para salvarse del salvaje Polifemo le afirma que se llama así, por lo que después el cíclope, cuando el héroe le entierra una estaca en su único ojo, lanza alaridos pidiendo ayuda a sus vecinos alegando que “Nadie lo ha cegado”. Así Odiseo se salva y huye, pero cuando está en el éxtasis embriagador de la victoria le grita a Polifemo su verdadero nombre, asunto que le traerá su ruina en el futuro. Mutatis mutandis el muchacho sin nombre permanence en el anonimato y está a salvo hasta que Qin descubre que las historia que le ha relatado es una mentira y se entera así de su verdadera identidad, es decir, de sus verdaderas intenciones. Así nos vamos enterando que el anonimato de este héroe en cuestión se acerca a todos los posibles mártires de la humanidad: o mejor dicho a todo aquel que posea naturaleza humana y que, por tanto como decía Aristóteles, posea todo en su alma. El tener todas las posibilidades de ser, de ejercitar nuestra voluntad hacia un bien superior (en el caso de la película la paz, el ser prudente con lo que estaba siendo testigo el “Cielo”) nos hace identificarnos a nosotros, simples espectadores, con un héroe que es casi un dios en el uso de las espadas, un ser que parece volar dentro de sus capacidades y por el cual se hincha la naturaleza y se vuelve de un color más poderoso. Este es uno de los hechos que hace a Sin nombre ser un héroe: que pese a que es un ser calificado sin peso por su propio apodo, tiene en sí mismo una fuerza sobrenatural que lo hace destacarse dentro de los otros hombres. Se podría decir que, como en el caso de los griegos, era un semidios que tenía una misión que le marcaba su destino. Este hado, esta Providencia lo movía a tener los asuntos claros cuando le tocaba mover cualquier pieza de su vida, así como cualquier héroe clásico occidental. También nos encontramos con otros semidioses con tallas de héroe en la película, como Espada Rota y Nieve Voladora, pero considero que ellos son accesorios para contra la historia de Sin nombre porque finalmente es él y solamente él el que se enfrenta al gran dragón, al Minotauro, al Miedo: el rey Qi. Es Sin nombre quién le da la cara dándole a entender por qué lo quería matar, pero también le da la clave para su redención, él es el chivo expiatorio para que terminen las matanzas. Es Sin nombre quien une las piezas del puzzle para que Qi se vea a sí mismo en un espejo y vea solución para tanta sangre derramada irracionalmente. Y de pasada, como todo héroe clásico, tiene una muerte gloriosa en batalla asesinado por el ejército del rey.
El paso final de este Sin nombre fue, en parte, dar a conocer su identidad, enfrentar el miedo que movía su vida hacia un único fin. Será quizás que un verdadero héroe, cuando llega la hora de su ensalzamiento, pierde sin remedio todas sus máscaras y se ve obligado a “explicar” su divinidad, cosa que lo mata como criatura superior. Hemos resuelto el enigma y es uno más de nosotros. Lo podemos sacrificar.

Junio 12, 2009

Tanto tiempo

(”Las historias ya están todas contadas, lo importante es cómo se cuentan”: eso se lo dirán todos los profesores de narrativa o guión, eso ya lo sabían los trágicos griegos…)

Tanto Tiempo/ Dirección: Claudio Polgati/ 71 min

Recuerdo esos años de nostalgia, colegiales por cierto, donde algunas películas se quedaron muy dentro de la retina de mi generación. Tesis de Alejandro Amenábar, por ejemplo, la viví con intensidad. Todavía me puedo ver saliendo de la función del Cine Arte Alameda, ya tarde, muerta de miedo, tiritando para no encontranme a algún tipo psicopático a la vuelta de la esquina. Otra de las películas que recuerdo como si fuera ayer es Antes del Amanecer de Richard Linklater. Tanto fue así que para mi infortunio tuve por mucho tiempo el amorío de Julie Delpy y Ethan Hawke como referente excelso del amor romántico. En fin, y es así cómo desde mi ignorancia que puedo darme cuenta que esta película es generacional y creo intenta ser una especie de tributo a Antes del Amanecer. Yo no sé si fue la consciente intención del director, pero el guión de Tanto Tiempo, que habla de una pareja entrando a ser jóvenes adultos que se reencuentra después de mucho tiempo, y camina y camina, con el sólo fin de que nosotros entendamos qué demonios le pasa en la cabeza a esos dos seres humanos, me huele y rehuele a la película de Linklater. No seré Fuguet ni Wood, soy intensamente más ignorante y joven que ellos, pero desde mi puerilidad puedo decir que Tanto Tiempo no existe por sí sola, se debe a otras obras; está bien hecha, es interesante la propuesta de lanzarla como se hizo, ya se premió su guión y a su actor principal, pero al aplaudirla también hay que darle mérito a sus antecedentes, que creo vendrían a ser Antes del Amanecer y algo por aquí y por allá de Dogma. Una película generacional, con temas, antecedentes e incluso actores que vivieron el éxito de las obras de sus años mozos.

Si buscan en  Cinépata (gracias a Fuguet, jeje) podrán encontrar la versión completa de esta película chilena recién estrenada vía web.

Junio 6, 2009

Siete Almas: poca alma para tanto número

Me atrevería a decir que Siete Almas es el ejemplo concreto de una película con demasiada teoría detrás. Una muestra que nos asegura que nos quedamos impotentes cuando tenemos que llevar a algo tan práctico como el cine un sinfín de ideas que tenemos ansiosas de explicar, o por qué no, de adoctrinar al mundo. Dejando de lado el hecho de que Will Smith ha crecido mucho como actor y que el papel que desarrolla en esta obra lo hace de magistral manera, no podemos dejar de observar la cinta como un todo y, por eso, criticarla. ¿Qué pasa con Siete Almas? De partida pretende ser una historia acerca de la redención, de la entrega, caridad, de una insospechada donación al prójimo; sin embargo, deja un gusto amargo y varios cabos sueltos. La película no es lo que pretende ser. O su mensaje es demasiado intrincado o lo que se estaba pensando en primera instancia estaba mal formulado. Quizás se quedaron en las buenas intensiones y faltó un par de personas con menos academicismo y más sentido común en el grupo de producción. Me duele sospechar que esta cinta está teñida de cienciología, religión que se ha colado irreparablemente en Hollywood y sus principales exponentes. Si es así, me es coherente el desarrollo de esta cinta. Prefiero no hablar más sobre ella ni referirme a la trama para así no generar una lectura demasiado personal que pueda nublar una sincera apreciación estética por parte del que quiera verla. Urge revisar Siete Almas con una mirada crítica. Que nadie nos diga qué debemos pensar o cómo solucinar las cosas. Eso dejémoselo a los libros de auto ayuda, no al cine. Éste no nos regala ninguna fórmula mágica y sólo debe cautivarnos por su plenitud intrínseca. El arte, recordemos, no es esclavo de nadie, sólo de la Belleza.

Junio 6, 2009

30 & TR3S HORAS BAR

Qué buena sorpresa me llevé hoy en el Teatro Municipal de Santiago.  Los Tres, el ballet municipal y la dirección de Eduardo Yedro lograron crear el ambiente perfecto de la bohemia porteña. Muchos de los que estábamos ahí no sabíamos si íbamos a ver a la banda como protagonista o bien a los bailarines, y la verdad es que, gratificantemente, se podía notar cómo artes hermanas se complementaban a la perfección. Ninguna peleaba por su papel principal. Simplemente hacían cada una bien su papel y se daban la mano en cada dificultad. Lo cierto es que las letras de Los Tres (especialmente las que más aparecen en la obra, de sus discos La espada y la pared y Fome) pueden dejar cierto sabor amargo al narrar una historia. Muchas veces en mi adolescencia me pregunté realmente de qué se trataban las canciones de Los Tres, pero sólo me podía aferrar a una que otra línea que tenía sentido, casi siempre por sí sola. Hoy, al estar a pocos metros del escenario, entendí que las letras de Los Tres hacen “clic” en 30 & Tr3s horas bar. Es como si esa música se hubiera hecho especialmente para esta obra: para un ambiente de los años 20 ó 30, en un bar, mejor cerca del mar. Imaginemos: qué le importa a un dichoso embriagado si la letra está narrada correctamente según el santo manual de los críticos de literatura; lo que importa es que se quede dando vueltas en la cabeza alguna que otra frase que nos dice algo sobre nuestra vida. Cuando un personaje amigo de Baco descubre esto, es como si su existencia tuviera orden y luz. Así sí que dan ganas de pararse a bailar. Sin duda esta preciosa mezcla de arte de lujo es una apuesta que dio en el clavo y que le entrega a Chile, y especialmente al Teatro Municipal, un desafío para el futuro.

Mayo 30, 2009

A-H1N1

Public Domain / Tukka

Public Domain / Tukka

Cierto, somos tan humanos y a veces un poco puercos también. Ni pollos ni cerdos saben psicopatearse como nosotros hacemos. ¿Hay que correr hacia la bodega, el sótano, el barco sanitizado, el globo aerostático y dejar de respirar? Los animales se ríen de nuestras mascarillas gastadas por la humedad. Los castores van a empezar a construir diques con nosotros y vamos a ver cómo pasa el agua y cómo se nos va la vida. Se nos olvida el infinito, se nos olvida la esperanza: se nos va así de fácil y nos quedamos mirando, esperando a que salgan más fuegos artificiales de la televisión. Queremos acción, queremos malas noticias. ¡No corten! Torpes, hemos caído en nuestra propia trampa. Torpes, se nos olvida que nos debemos a todos, que a estas alturas uno no se puede dar el lujo ser un cerdo. Vamos, que los científicos aprendan la verdadera definición de humano: todavía hay tiempo.