Empezamos en Santiago de Chile. Nuestro secuaz, P., está en medio de la fría noche capitalina sin abrigo y con unas cuantas monedas. Quiere llegar a casa, sólo piensa en eso. Se para en la esquina de la calle Chesterton y ruega que pase un taxi. Nada. Cierra los ojos. Mira la hora. Saca su [...]




